La fuerte crisis del sector industrial en Europa y la formidable desaceleración que experimentaron las ventas de coches en miniatura a comienzos de los años setenta obligaron a Dinky Toys a cerrar su factoría de Bobigny en 1972. La solución que encontró la casa francesa fue la deslocalización de la producción, llevándosela en 1974 a España, país de sueldos ya entonces miserables, confiando su producción a la casa Pilen, cuya serie Auto-Pilen había demostrado desde 1968 la habilidad de la empresa española para producir miniaturas de gran calidad.
Dinky Toys hizo una selección de los moldes correspondientes a aquellas miniaturas cuya elaboración exigía un menor esfuerzo y que a la vez tenían mayor aceptación entre el público. Pero los Dinky españoles fabricados por Pilen no serían exactamente los mismos ya conocidos, porque el diseño de algunos de ellos fue actualizado con cuidado.